Método de la ciencia

AcatlánKarl Popper comenta que:
  • El método científico no existe.
  • En general, las disciplinas no existen.
  • No hay ramas del saber, o más bien de la investigación. Incluso los estudiantes serios se dejan engañar por el mito de la asignatura.
  • No existe método para descubrir una teoría científica.
  • No existe método para cerciorarse de la verdad de una hipótesis científica.
  • No existe método para averiguar si una hipótesis es “probable” o probablemente verdadera.
  • Las teorías científicas se distinguen de los mitos simplemente en que pueden criticarse y que están abiertas a la luz de las críticas. No pueden verificarse ni probabilificarse.
  • No cree en las modas, corrientes de opinión, tendencias, escuelas, en la ciencia ni en la filosofía.
  • La doctrina de que hay tanta ciencia física como matemáticas contiene, o tanta ciencia como medición o “precisión” hay en ella, descansa en un total malentendido.
  • No cree en la especialización ni en los expertos.
  • Sólo hay problemas y el impulso a resolverlos.
  • No hay más camino hacia la ciencia o hacia la filosofía que encontrar un problema, ver su belleza, enamorarse de él, casarse con él y vivir feliz con él hasta que la muerte los separe.
  • O sólo que encuentre otro problema más fascinante o la solución; pero si encuentra la solución, descubrirá encantadores problemas hijos por cuyo bienestar puede trabajar hasta el fin de sus días.
Me pareció una encantadora forma de plantear el problema de la ciencia, y esto en 1956. ¿Seguirán siendo válidas estas frases tan provocadoras? El sentido común las rechazaría de entrada porque contradicen la historia personal de haber ido a la escuela durante tantos y tantos años en la vida, donde lo que aprendimos fueron ciencias, matemáticas, filosofía. Recibimos títulos que nos dieron la “licencia” para ejercer alguna profesión y para desarrollarla. Nos incorporamos a la rueda de la docencia para enseñar a las nuevas generaciones que las ciencias, matemáticas y filosofía son fundamentales, para que ellos a su vez…
Las aseveraciones de Popper así expresadas se asemejan al KOAN japonés o chino de la tradición zen. Cada una representa una apretada síntesis de años de estudio y reflexión, un disparador que hace pasar al novicio a otra dimensión y éste llegue a la iluminación. El mismo Popper afirmaba ante sus alumnos de Metodología de la ciencia que era el único profesor de esa disciplina inexistente, en toda la comunidad británica.
Cada frase merece ser pensada, analizada, discutida, criticada, pues el mismo autor decía que quería comprender el mundo y aprender mediante la discusión con los otros. Será tarea, no de toda la vida, pero sí para buen rato de reflexión para quien de verdad lo hayan tumbado de la silla estas ideas.
La imagen que presento en esta fotografía corresponde a unos danzantes, ¿podrá ser objeto de análisis de la ciencia? Tal vez si, de la antropología cultural, ¿sólo la antropología?, ¿podremos agotar todo su significado?, ¿se podrá comprobar científicamente?, ¿a qué teoría científica corresponde?, ¿es algo que se pueda pesar, medir, contar, y además,  con precisión?
Tal vez sería bueno revisar los conceptos de interdisciplinariedad, aunque caeriamos en la distinción de disciplinas que Popper critica. ¿O tal vez sería mejor la transdisciplinariedad?
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Un comentario en “Método de la ciencia

  1. La ciencia es tan frágil, efímera y maravillosa como una flor que dura unos instantes. Como toda disciplina desligada de sus raíces trascendentes no tiene esencia por sí misma aunque de lugar a grandes logros materiales.

    El conocimiento con mayúsculas es aquel en que sujeto (conocedor) y objeto (lo conocido) se funden pues son lo mismo, aquello que permanece por encima de todos los cambios transitorios. Tanto los científicos como los filósofos permanecen alejados de ese conocimiento pues no ponen el ingrediente principal, ellos mismos, en el proceso de conocer.

    En ese sentido la teoría de los estados múltiples del ser está a años luz de cualquier hipótesis científica o alambicado razonamiento filosófico. Puedes decir, ¿y qué demostración tiene esa teoría? El laboratorio eres tú mismo. Cuando los sentidos y la razón callan se activa nuestra más alta facultad, y el resto es incomunicable.

    (Si te interesa puedes leer “Los estados múltiples del ser” de René Guénon y “En los oscuros lugares del saber” de Peter Kingsley. Gracias por tu atención si me la dispensas)

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