Congreso Internacional de Filosofía 3

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En la Conferencia Magistral la Dra. Paulette Dieterlin expuso el tema de Democracia y pobreza. Afirma que la libertad e igualdad son sustantivos a una sociedad. Por eso es necesario incorporar los derechos económicos y sociales para que alcancen un nivel de justicia. La igualdad de voto no es suficiente. El 46% de la humanidad vive debajo del nivel de pobreza con menos de dos dólares al día. Por tanto la pobreza es una deuda pendiente de la democracia.

La democracia procesal es un método para determinar el contenido de las leyes. No existe el voto cualitativo. No basta la igualdad política, se requiere la igualdad sustantiva para alcanzar la equidad. Se debe buscar la igualdad de oportunidades. La libertad de ser agente es la libertad de una persona para conseguir aquello que quiere.

Critica que el bloque hegemónico ha capturado las instituciones y su riqueza. Recuerda que Luis Villoro afirmaba que sólo es posible la democracia fuera del marco del Estado-Nación.

La pobreza no es interesante, es indignante, es una pobreza multidimensional, no sólo de falta de ingresos.

Todos los demás países siguen funcionando con una democracia representativa. Ningún pensador niega la libertad negativa. El protector principal de la libertad negativa debe ser el Estado. En el capítulo 13 del Leviathán, Hobbes decía que lo primero es la vida y la seguridad. Si el Estado no lo garantiza es un estado fallido. En Michoacán, es un Estado fallido.

Me parece muy importante lo aportado por la Dra. Dietterlin debido a que contiene una crítica muy acertada al sistema de vida actual en México. Nos hemos quedado con la idea de que la democracia solamente consiste en ir a votar, es la única expresión de dicha democracia, se trata de una igualdad política y esto no es suficiente. Esto constituye una idea falsa que nos ha vendido el sistema. La catedrática de la UNAM nos abre los ojos al incorporar a la democracia (gobierno del pueblo) la libertad e igualdad, los derechos económicos y sociales, evitar como sociedad los niveles de pobreza (y riqueza excesiva por otro lado), a incorporar la justicia social.

La libertad negativa no consiste solamente en que como ser libre puedas hacer lo que quieras, sino también en respetar la libertad del otro, en evitar que con tu libertad dañes la libertad de otros, consiste en que tu libertad termina donde comienza la libertad del otro. Y esta es una función primordial del Estado. Pero cuando tenemos tan altos niveles de violencia como en el caso de México y de manera especial en estos tiempos en Michoacán, donde surgen los grupos de autodefensa ante la oleada indiscriminada de violencia contra la población civil por parte de otros grupos delictivos, y el Estado (gobierno a todos los niveles) no puede evitarlo, entonces es un Estado fallido.

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En la conferencia sobre la Difusión de la filosofía, el Dr. Ernesto Priani recuperaba una frase de Solterdij: Si la filosofía ha ido enamorando a otros durante 2500 años, a nosotros nos toca ahora enamorar a otros con la filosofía.

Hay que manejar otras herramientas comunicativas, aprender a manejar un lenguaje distinto del técnico, ¿hacia dónde? La divulgación de la filosofía es hacer filosofía.

Hay que distinguir entre difusión, divulgación y comunicación. El primer término se refiere a esparcir una idea y conceptos, forma parte de un lenguaje común. De acuerdo al segundo, el filósofo habla en un lenguaje diferente a lo que haría en filosofía: consiste en traducir el lenguaje técnico a un público no filosófico. Respecto al tercero, aclara que la comunicación es académica, entre colegas. Por tanto, divulgar consiste en tratar de enamorar a los demás de la filosofía, que quieran saber más.

A continuación expuso algunos ejemplos de la historia de la filosofía: Parménides escribió poemas en hexámetros porque eran más fácil de aprender, constituían un recurso nemotécnico. Platón lo hizo en diálogos. Hoy la filosofía se instala en las universidades. Para Leibniz fue la correspondencia con la princesa Sofía de Hannover: de ahí surgió la Monadología, esta obra tiene un tono pedagógico e imaginario; es una síntesis de sus tratados filosóficos, en realidad era un texto de divulgación de la filosofía.

Así los filósofos escribían libros, cartas, breves tratados diccionarios, novelas, cuentos, cursos, conferencias: Erasmo de Rotterdam: El elogio de la locura; Tomás Moro: Utopía; Giordano Bruno: La cena de las cenizas; Voltaire: Diccionario filosófico y El Candido; Diderot: Enciclopedia; ésta fue la invención filosófica de la ilustración, el ideal ilustrado; Locke: Cartas sobre la tolerancia; Kant: Qué es la Ilustración; Marx-Engels: Manifiesto.

A continuación se planteó la pregunta ¿cómo divulgar la filosofía sin salirnos de la filosofía? Se respondía diciendo que la filosofía no ha sabido salir del texto escrito y oral. Ahora contamos con nuevos recursos tecnológicos a los que hay que acceder como los podcasts, twiter, comic, imágenes, blogs, radio en internet, entre otros.

La imagen no es filosófica en sí misma. El proceso filosófico es más importante que sus resultados. No hay televisión ni cine filosófico. Uno de los asistentes interrumpió al ponente señalando que existe la película “The Pervert’s Guide to Cinema” de Slavoj Žižek (en https://www.youtube.com/watch?v=LAaXroj3Ftc y el documental completo en https://www.youtube.com/watch?v=7dCnq34LKR4), y alguien más recordó el cortometraje “Partido de fútbol para filósofos” (disponible en https://www.youtube.com/watch?v=hReASuvB92U).

La filosofía debe utilizar otras lenguas para divulgar la filosofía –continuó el ponente-, menos filosóficas. Todo sirve para hacer filosofía. Hay que contagiar a los demás a hacer filosofía. Faltan materiales didácticos para enseñar filosofía en secundaria y primaria. Se trata de hacer filosofía por el gusto de pensar. Es descubrir la alegría de vivir. (Tal vez aquí habría que recordar que existe el Programa de filosofía para niños, no mencionado por el ponente).

Concluyó diciendo que toda divulgación tiene una comunidad que le interesa. Se trata de aprender también la técnica de la comunicación.

Esta ponencia me motivó a reelaborar mis apuntes y a divulgarlos en el blog para dar a conocer lo que se discutió en el Congreso

XVII Congreso Internacional de Filosofía. Apuntes, Reflexiones y Rescates. 1.

XVII Congreso Internacional de Filosofía. Apuntes, Reflexiones y Rescates. 1.

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La cercanía o distancia a los centros de difusión cultural marcan el tipo de pensamiento que se pueda desarrollar, porque mientras los que se desempeñan alrededor de esos centros tienen, podríamos decir, los últimos avances, y en el caso de la filosofía, del pensamiento, en cambio los que se encuentran más marginales están de algún modo deslastrados de esas novedades y pudieran tener como posibilidad una filosofía más fresca, sin tantas preocupaciones.

Pero también el hecho de estar lejos de esos centros de poder pudiera parecer que se tiene una filosofía antigua, atrasada, de conceptos ya superados y hartamente discutidos. Pero ¿quién dijo que la filosofía sigue o debe seguir una dirección única? ¿En qué podríamos fundamentar la pretensión de que para hacer una filosofía válida se debe comenzar por los presocráticos y seguir a fortiori el proceso de desarrollo de la filosofía europea? De ahí el problema de quienes quisieran imponer una sola forma de hacer filosofía y consideraran que fuera de ese espacio geográfico no se puede llamar filosofía refiriéndose al pensamiento Oriental ól prehispánico, por señalar algunos. Son pretensiones de dominio cultural que llevan implícito el desprecio a lo otro, a lo extraño, a lo externo.

Cada tipo de pensamiento busca responder a la novedad de su época y la época no es la misma en el espacio y tiempo para toda la humanidad, pues mientras unos tratan sobre los problemas que les trae una modernidad cansada, otros, en la misma época, se mantienen en la premodernidad de los pueblos originarios. Esto es posible debido a la disimultaneidad del tiempo de la que habló Bloch y Benjamin. Implica superar la idea de un tiempo uniforme y continuo, un tiempo positivista, y en su lugar afirmar un tiempo cualitativo en el que en “cada segundo se abre una puerta que puede aparecer el Mesías”. Es pues posible hacer filosofía desde fuera de Europa, desde fuera de las grandes y pequeñas universidades e institutos de investigación filosófica, desde fuera de las grandes editoriales, desde la marginalidad.

Neblina en la Sierra Negra de TehuacánSin embargo un pensamiento y todo conocimiento no pueden permanecer aislados e incomunicados so pena de caer en la esquizofrenia. Requieren darse a conocer, entrar en el diálogo a través de la argumentación y el debate. El conocimiento es social, requiere de la comunidad epistémica para su validación, no para su sometimiento. En este sentido el Congreso Internacional de Filosofía tiene una importancia crucial para mi caso que vivo en la periferia de esos espacios de discusión filosófica, que no cuento con un lugar específico para la enseñanza de la filosofía ni con una comunidad de diálogo, que mantengo una módulo de epistemología on line, que leo algunas novedades filosóficas. Esto puede ser una espada de doble filo: por un lado me mantengo “atrasado” respecto al filosofar de las grandes capitales del saber, y por otro cuento con la posibilidad real de crear algo diferente. Y el peligro que amenaza es el de quedarme con un título que al rato ya representa muy poco, más que alguna vez estuve en buen nivel para comenzar a filosofar y perdí la oportunidad.

Por eso es necesario acercarme de vez en cuando a esos centros del saber filosófico para medir mis posibilidades y logros, actualizar mis conocimientos y fortalecer mi espíritu para mantener el ánimo de seguir pensando desde la periferia. Porque la exterioridad también puede ser un buen lugar filosófico para pensar.

Por otro lado, el avance tecnológico también constituye un medio excelente para conocer otras propuestas, para entrar en contacto con otros mundos y saberes, y para difundir algunas ideas que van surgiendo de la interioridad. Sin embargo no suple el contacto humano que se da en un encuentro personal con el otro, aunque éste sea formal. Conocer al que escribió o publicó tal libro, tener nuevas versiones originales de su pensamiento en viva voz, percibir algunos rasgos de la personalidad del autor, son elementos que ayudan a comprender mejor ese pensamiento vertido en letras.

En el XVII Congreso Internacional de Filosofía (Morelia, Mich., Abril 2014) se inscribieron más de 1300 ponencias con asistentes de más de 20 países y más de cien instituciones de educación superior. Asistí a cerca de 30 ponencias, presentaciones de libros y conferencias magistrales de mi interés, para tener alguna idea del estado de la filosofía al menos en México. Lo que haré a continuación (y en otras entradas al blog) será recuperar algunas ideas que me parecieron interesantes para mi reflexión personal. No quiero presentarlas como síntesis de tales discursos debido a que la rapidez de su dicción como a la lentitud de mi comprensión y escritura no permiten tomar nota fiel de lo que expresaron. Por tanto tampoco se puede adjudicar a los ponentes las citas y textos tal cual los expresaron pues sería un error atribuirles algo que no dijeron, o no dijeron de ese modo, o si lo dijeron pero fue en el contexto de otras ideas. Por eso lo que escribo corresponde a mi comprensión. Finalmente fue mi interés lo que condicionó la elección de mesas de presentación y mi escritura. 20140406_195058

En la inauguración el Dr. Salvador Jara Guerrero recordó la idea de Luis Villoro de que la filosofía consiste en hacerse preguntas, o sea, es una virtud intelectual para pensar mejor. Desde la biología afirmaba que el escalón más alto de la vida es el ecosistema como un todo solidario, por eso la solidaridad es la única condición para la supervivencia pacífica, pasar del ego al eco. Así las comunidades son parte de la sociedad y parte del mundo y en ellas siempre ayuda poner algo de lo propio para bien de la sociedad. Así se supera la competencia y el conflicto que siempre están presentes, por eso lo que cuenta a largo plazo es la solidaridad.

De este modo el anfitrión del Congreso daba su propia versión sobre la huelga de la universidad que dirige, resuelta dos días antes, y hacía un llamado a la solidaridad y a la supervivencia pacífica. Esta huelga impidió que el Congreso se realizara en las instalaciones de esa casa de estudios y tuviera que haberse trasladado e improvisado en el Centro de Convenciones, causando algunas incomodidades que la mayor parte de los asistentes comprendió con ánimo estoico.

realizara en las instalaciones de esa casa de estudios y tuviera que haberse trasladado e improvisado en el Centro de Convenciones, causando algunas incomodidades que la mayor parte de los asistentes comprendió con ánimo estoico.

Ethos

Ave del paraíso

Comencé a leer El Ethos del filósofo, una compilación de escritos que hizo la Dra. Juliana Valenzuela, ex directora de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Me gustó la idea de que el Ethos significa carácter, modo de ser, pero también guarida, del filósofo. No se trata de la ética o pensamientos éticos de la filosofía, sino del “modo de ser”, de aquella pasión profunda que mueve a cada pensador. Va más hacia la coherencia entre vida y pensamiento. Y es, al mismo tiempo, como lo dice la compiladora, una invitación al filosofar, o una introducción a la filosofía.
En este texto recorrerá la historia de la filosofía tocando a algunos de sus principales representantes a partir del comentario de especialistas en la materia. Se escudriñará la vida del filósofo y se le preguntará sobre sus sentimientos más profundos, sobre aquello que lo mueve a pensar y a entregarse a la filosofía. Promete ser un texto atractivo porque mostrará la praxis filosófica más que una categorización conceptual.
Cuando estudié la historia de la filosofía fui descubriendo las grandes obras de cada autor, y en muchas ocasiones me quedó la sensación de que era la única que habían escrito. ¡La única! Y era una obra maestra. ¿Cómo le hicieron? ¿Será pura suerte? ¿Eran iluminados, divinos? Y a mí que no se me ocurre ninguna idea nueva, que con dificultades puedo llenar una hoja en blanco y ya se me acaban las ideas. Al conocer un poco más descubrí que había otras obras menos importantes y otras más ya pasadas de moda, ya ni se mencionan porque han sido rebasadas por la ciencia o la filosofía. De modo que a veces es mejor olvidar que existen. Lo mismo que hay algunos filósofos, “pequeños filósofos” cuyo aporte fue apenas de unas cuantas ideas y todo lo demás no tiene ya importancia, de modo que prácticamente pasan por desapercibidos.
Me llamó la atención que en la Historia de la Filosofía coordinada por Yvon Belabal, de Edit. Siglo XXI, también hecho por especialistas de cada época, menciona a muchos filósofos menores que desconocía. Y los autores los tomaban en cuenta. Podríamos suponer de que se trata de un enciclopedismo hasta cierto punto barato de colocar a cuanto filósofo encontraran o de rellenar el espacio. Lo cual sería poco honesto.
En este punto me llamó la atención el libro Entremundos en la historia de la filosofía, en el que el autor se dirige no tanto a los grandes filósofos y a sus obras mayores, sino que se fija en esos mundos intermedios, lee entre líneas, descubre pensamientos y pensadores olvidados, se fija en lo menudo y poco significante, y descubre que también tienen mucho qué decir. A veces no es sino la continuidad de un pensamiento, que como en el caso de Ernst Bloch, es la vigencia del pensamiento utópico siglos antes de Tomás Moro. Comienza con Bías, uno de los siete sabios de Grecia, ni siquiera sabía yo que existiera, pero en él, Bloch descubre el primer indicio de racionalidad y de pensamiento propio.
Pensando en Bloch y el título del libro que comento descubro que el carácter de Bloch estaba en la utopía. A eso dedicó su vida y sus escritos, y con esta idea fija recorre los entremundos buscando esas piedras preciosas. Y las encuentra hasta en las tierras más áridas o menos promisorias. San Anselmo de Canterbury creó la prueba ontológica de la existencia de Dios, en donde afirmaba que si algo puede ser pensado, puede existir. Si Dios puede ser pensado como suprema perfección, debe existir para ser perfecto. El monje Gaunilón le rezongó diciendo que uno puede imaginar una isla perfecta pero no por eso existe. Y responde San Anselmo que si es perfecta, debe incluir su existencia en esa su perfección. Lo que le interesa a Bloch no es la existencia de Dios, pues era ateo, sino la referencia a la Isla perfecta, o sea a una isla utópica, paradisíaca. Y comenta que aún en plena oscuridad de la Edad Media aún estaba presente el pensamiento utópico.
De entre los pensadores actuales busqué más información sobre Habermas y descubrí que ha escrito o publicado una obra importante cada dos o tres años. Que ha sido invitado como ponente principal por la UNESCO para alguna de sus conferencias. Que abarca tanto temas estrictamente filosóficos como políticos. Es un autor vivo, que se mueve en el mundo globalizado y produce continuamente pensamiento nuevo. Lo que yo sabía que había escrito era poquísimo al lado de su producción intelectual real.
Al leer Zen en el arte de escribir, Bradbury impulsa al escritor novato a ESCRIBIR.  Incluso tiene tres palabras que resultan centrales: trabajo, relajación, y no-pensar. Comenta que buscar la FAMA o el DINERO es lo peor que puede uno hacer, aunque las musas son tan benefactoras que a fuerza de buscar cómo conseguir la lana, finalmente pueden ceder y dejar que el escritor se vuelva un artista de la pluma. El trabajo lo señala como la tarea de escribir diariamente mil palabras (con letras, para que no falten ceros), durante veinte años. Hasta que el escribir sea un hábito, hasta que salga sangre, hasta que se manifieste el yo interior, y entonces todo será fluido, ya no pensar, relajarse, sólo dejar fluir.
El escribir requiere disciplina, el publicar obras importantes requiere trabajo, el aprender a escribir requiere ejercicio. No es suerte ni se nace sabiendo. Si ya tengo el grado, si tengo las habilidades básicas del filósofo investigador, solamente falta dejar fluir al escritor, alimentarlo escribiendo mil palabras diariamente sobre el tema que sea, y leyendo filosofía diariamente, de cinco a diez páginas, de 30 minutos a una hora, por lo menos, para que comience a surgir el yo interior y dejarlo hablar. Por algo conseguí el título, ahora toca ponerse en disposición.
Escribir, pensar, publicar, filosofar, requiere ethos, o sea, carácter, un modo de ser filosófico, es también el refugio del filósofo. Creo que estoy en el mejor momento de asumir este reto y de ir formando en mi persona el ethosdel filósofo. 14 de Noviembre de 2010

Feliz Día de Muertos

Pareciera una locura o una contradicción pero es real. Nadie se sentiría feliz el día de su muerte, porque la muerte acaecería antes de que llegara la felicidad. Mientras esté vivo, no puede ser un muerto, si en ese momento se siente feliz es porque está vivo, no muerto, aunque al instante siguiente muera de modo repentino o se suicide, muere y se acabó todo. Ya no está vivo, ya no puede ser feliz o infeliz.
Los felices o infelices somos los vivos, los que festejamos determinada cosa, en este caso, el día de muertos. No porque nos haya gustado que los otros mueran, mucho menos los seres queridos, a ello más bien les desearíamos “larga vida”. Festejamos no la muerte sino la vida. En primer lugar hacemos fiesta y eso quiere decir encuentro o reencuentro con los suyos. Y eso merece de entrada una felicitación. En segundo lugar esa reunión se hace en torno a los que estuvieron cerca de nosotros en algún momento, principalmente los familiares, o sea en torno a los muertos. En tercer lugar recordamos acontecimientos acaecidos en vida de los ahora difuntos, incluso historias o anécdotas de los ya difuntos, pero que fueron significativas en algún sentido para nosotros. En cuarto lugar, a partir de ese momento de encuentro recordamos hechos que nos han dado la consistencia actual. En quinto platicamos proyectos y sueños. Todo esto rodeado de emociones profundas de alegría y lágrimas, de gozo y tristeza, de ira y tranquilidad.
Los antiguos veneraban a sus muertos. En otros lugares se piensa en la reencarnación o en la resurrección, ambas interpretaciones tienen connotaciones muy distintas. Los muertos pertenecen al ámbito religioso. En otras culturas son más bien objetos de terror impulsados por la ficción de Hollywood y demás compañías cinematográficas, bastante redituables al bolsillo de los productores. En México la muerte es, además, motivo de risa con las caricaturas de José Guadalupe Posada quien dibuja calaveras de todo tipo realizando acciones costumbristas mexicanas, y abarca tanto a los humanos como a los animales.
Finalmente el día de muertos fue un día feliz, sin clases. No sé porqué el mayor regalo que siente un alumnos es no tener clases. Será que hemos convertido a la escuela en un centro de tortura y no en un espacio en que se desborde la alegría por aprender.
 De hecho, lo que celebramos el día de muertos no es la muerte. Diría Bloch que la muerte es la nada, la más pura antiutopía. Aunque hay muchos que se arrodillan ante la nada cuando asumimos formas de vida altamente destructivas, o cuando buscamos directamente la muerte propia o la de otros. Incluso existe la muerte institucionalizada y legalizada y desde luego agentes de la muerte. No festejamos la muerte por la muerte sino la VIDA.
Es la alegría de vivir la que da sentido tanto a la vida como a la muerte. El morir como el culmen de toda una vida llena de  un desarrollo personal humano es lo más glorioso que podemos buscar. Comentan algunos que lo que más lamenta el moribundo no es tanto lo que hizo sino lo que dejó de hacer. La muerte llega principalmente en la vejez, cuando la persona ha acumulado conocimientos, sabiduría, aunque también vicios y enfermedades. Imagina que nadie muriera, aún estaríamos conviviendo con nuestros abuelos, bisabuelos, tatarabuelos etc. Sería una vida de ancianos achacosos y necios. Por eso es necesario dejar paso libre a las nuevas generaciones cuando se han acabado las fuerzas, la salud, la creatividad. El legado ya quedó y corresponde a las nuevas generaciones continuarlo o modificarlo.
Pero la muerte nos recuerda que la vida es corta y es necesario vivirla en toda su intensidad, en plenitud. Una de las imágenes que tengo presente es la de Rose en la película de Titanic, cuando es invitada a ir al barco explorador a reconocer los objetos que se habían rescatado del barco hundido hace decenas de años. Al llegar al camarote que le asignan para hospedarse en el barco mientras dura la exploración, lleva sus fotos de cuando montó a caballo y de cuando piloteó un avión, en la primera mitad del siglo XX, algo difícil para una dama en esos tiempos. Ya sé que es ficción creada por el guionista, pero lo importante es el mensaje.
Heidegger nos recuerda que el hombre es un ser para la muerte, el único ser que sabe que va a morir. Y es cierto. Pero también podemos recordarle al filósofo mencionado que este ser-ahí es el único ser que sabe que vive, que tiene en sus manos el presente y puede construir su futuro, que tal vez es lo más importante. En lugar de concentrarnos en lo inevitable es preferible atender lo posible para crearlo. De este modo la angustia queda relegada a un segundo plano y la esperanza pasa al primero.
Hay muertos en vida. Gente que vagabundea por la calle sin rumbo ni destino. Aquí no importa la raza, sexo, origen o condición social. Viven la vida como les llega, así, sin ningún objetivo ni meta. Prácticamente sobreviven a lo que les viene. Y más bien están a expensas de las decisiones de los otros. Mejor diríamos que sufren la vida en vez de gozarla. Puede ser que tengan riquezas y poder, o estén perdidos en el alcohol y las drogas, pero en eso no está la vida. Solamente vegetan porque les hace falta el sentido humano de la vida, el para qué viven. Han perdido el “centro” de su vida. Una vida así no merece vivirse.
Una de mis alumnas, que era médico, participaba en una clase de Antropología y Educación a nivel maestría en la Cd., de Oaxaca. En esos días tratamos el tema de la muerte. En algún momento le pregunté si le habían tocado casos de muerte y cuál es el proceso que sigue una persona que muere. Comentó con bastante objetividad, no tanto con frialdad, los casos que había atendido. Nos llamó la atención la forma tan objetiva de ver la muerte, como algo hasta cierto punto normal pero que corresponde a la realidad.
También, en otro grupo de la misma asignatura uno de los alumnos no se atrevió a exponer el tema de la muerte, aunque le había tocado por sorteo. Es más, ni siquiera se atrevía a mencionarla. Tal vez tuvo una experiencia muy desagradable con un ser querido.  En cambio, en otros casos resulta muy interesante el trato que se le da. 2 de Noviembre de 2010