Aún en el desierto florece la flor

Cada día la vida nos da una oportunidad para mejorar, para borrar el pasado, para sanar cicatrices, para construir el futuro, para crear nuevas historias de éxito. Pero también es una oportunidad para lo indeseable, para lo negativo y para mayor sufrimiento. El día como tal no escoge, no valora, no decide. El destino no existe, se va construyendo diariamente. Cada persona tiene esa oportunidad de elegir, a cada momento, qué quiere hacer con su vida, con su historia, con su cuerpo, con su realidad, con su espíritu.
Podemos pasarnos la vida lamentándonos de lo mal que nos fue, de lo malo que otros han sido contigo, de las oportunidades que se perdieron o que nunca llegaron. La imagen de esta pitaya muestra una realidad distinta: es propia de lugares semiáridos como la Mixteca Oaxaqueña, surge en medio de las piedra y el duro suelo, es un árbol sin hojas, lleno de espinas, el mismo fruto está lleno de espinas y resulta doloroso querer tomarlas con la mano. Sin embargo su interior lleno de color y su dulce contenido indica que vale la pena. Ella no se lamenta por haber nacido en este lugar, sus espinas son su protección, su exquisito sabor manifiesta que aún en medio de las peores circunstancias se puede vivir con belleza, sabo, color y alegría. El clima semiseco es duro con ella, el sol es implacable, pero ha sabido madurar y ofrecer su rico contenido en medio de estas circunstancias.
Aún en el desierto florece la flor. ¿Cuáles son tus circunstancias? La respuesta a esta pregunta es importante porque te hace ver tu realidad y hacerte consciente de ella. Sin embargo todavía es más importante preguntarte ¿Cuál es tu actitud ante tu realidad?
Hace unos días el maestro nos enseñó la posición de caballo: de pié,  piés separados unos 50 centímetros uno del otro, rodillas flexionadas, espalda recta, manos juntas al frente en posición orante, y nos pidió permanecer por algunos minutos en forma relajada. Al hacerlo recordé que he visto varias fotos de kung fu que muestran a los monjes en esta posición, al parecer es una postura clásica, y que permanecen en esa posición por bastante tiempo. Al terminar el ejercicio comenté con Sifu este recuerdo. Él confirmó que es una posición muy recurrente en este arte marcial porque de lo que se trata es de fortalecer la mente, la voluntad. El cuerpo puede estar cansado y agotado pero puede mantenerse en esa posición por largo tiempo si la mente se lo ordena. En cambio, cuando la mente se derrota el cuerpo se vence. Es un ejercico de entrenamiento de la voluntad que cada vez se va alargando más y más.
LA ACTITUD, esa es la clave del éxito en la vida. El éxito no es fruto de la fortuna sino de la decisión personal. Entiendo éxito en un sentido amplio y lo oriento principalmente hacia la vida misma. El mundo empresarial lo orienta hacia las posesiones y el dinero, ciertamente es algo necesario pero es lo menos valioso. El éxito en la vida lo defino como la consecución de los más altos logros personales, espirituales, académicos, familiares, vitales, de salud, relacionales.
Te invito a ser como la pitaya, a florecer y dar un delicioso fruto en el medio en que te encuentres, ve las posibilidades que tienes delante de tí en vez de quejarte, alaba a los demás -compañeros, novia/o, esposa/o, amigos- en lugar de criticarlos, aleja de tí el miedo y la crítica. Lo que pienses, hagas o digas se te regresará al mil por ciento. ¿Qué quieres para tí? Eso, ofrécelo a los demás.
QUE SEAS FELIZ
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