Fundación de la Escuela de Fráncfort

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Fundación de la Escuela de Fráncfort

 La Escuela de Fráncfort surgió por decisión de Félix Weil y las magníficas contribuciones de su padre Herman Weil. Este último fue un exitoso comerciante judío importador de cereales de Argentina. A los 22 años, en 1890 se había ido a Argentina como empleado de una empresa de Amsterdan y en 1898, cuando nació su hijo Félix, ya se había independizado creando una gran empresa de carácter mundial. Regresó a Alemania en 1808 con su esposa, su hija y Félix de 10 años; vivió en Fráncfort hasta su muerte en 1927. Herman quería entrar en la historia de la ciudad como un benefactor y esperaba fomentar las relaciones comerciales con Ucrania. Fue “un generoso mecenas de la Universidad de Fráncfort y de diversas instituciones de beneficencia, y finalmente recibir el doctorado honoris causa de la Facultad de Ciencias económicas y Sociales por la fundación del Institut für Sozialforschung (IFS) [Instituto de Investigación Social]” (Wiggeshauss, 23). La madre de Félix murió en 1913 y heredó a su hijo un millón de pesos oro.

 Félix nació en Buenos Aires en 1898, fue encarcelado en 1919 debido a actividades socialistas, excluído de la Universidad de Tubinga y expulsado de Württemberg, estudió ciencias sociales y economía, se doctoró en Fráncfort con la tesis “Socialización, intento de una fundamentación conceptual, además de una crítica a los planes de socialización” en 1921. En ella proponía “Una definida y rápida realización de una decidida socialización, o una clara renuncia a todos los esfuerzos en esa dirección” (Wiggershauss, 22). Félix Weil no se convirtió en empresario, ni científico, ni artista sino en mecenas de izquierda, en un “bolchevique de salón”. Se politizó por los resultados de la primera guerra mundial y por la Revolución de noviembre de 1918 que condujo a Alemania al cambio de la monarquía constitucional a una república parlamentaria. Nunca se afilió al Partido Comunista Alemán.

 Félix Weil intentaba hacer algo por la teoría marxista y financió la Semana de Trabajo Marxista en Pentecostés de ¿1923? en un hotel de Geraberg, junto con Karl Korsch. Es importante hacer notar que según Martin Jay, en La imaginación dialéctica, (p. 28) fue en verano de 1922 (cita una carta de Weil a Paul Brines fechada el 10 de enero de 1971), ahí surgió la idea de Weil y Pollock, posteriormente apoyados por Horkheimer, de fundar un instituto de investigación social. Asistieron además Georg Lukács, Karl y Rose Wittfogel, Friedrich Pollock, los esposos Sorge, Eduard Alexander y Kuzuo Fukumoto y otros más: Eran todos intelectuales, en su mayoría doctores, colaboradores del Partido Comunista, menores de 30 años, excepto Korsch, Lukács y Alexander; casi la mitad de los participantes tuvieron que ver con el Instituto de Investigaciones Sociales.

 Las condiciones de Fráncfort fueron favorables por el apoyo económico de Herman Weil, las convicciones marxistas del hijo, era la ciudad con mayor proporción de población judía, había un ministerio de cultura dominado por la socialdemocracia, y el apoyo de Gerlach –profesor socialista de izquierda con experiencia en el instituto de Kiel fundado en 1911-. Lo decisivo para la fundación de un instituto anexo a la universidad, pero independiente de ella y directamente supeditado al Ministerio de Educación Prusiano, fue el apoyo benevolente de este último y la generosidad del apoyo económico de 120,000 marcos anuales en época de problemas financieros.

 Gerlach era el hombre ideal para que fuera el primer director pero murió de diabetes en octubre de 1922 a los 36 años. Felix Weil encontró después a Gutav Mayer, pero finalmente se decidió por Carl Grünberg.
 Grünberg nación en 1861 en Focsany, Rumania, se convirtió al catolicismo en 1892. En 1899 obtuvo el nombramiento como profesor supernumerario de economía política en la Universidad de Viena. En 1910 fundó el “Archivo para la historia del socialismo y del movimiento obrero”, además fue uno de los iniciadores de las universidades populares de Viena y de la Asociación Educativa Socialista. Grünberg era un convencido marxista y un reconocido científico. “El deseo ferviente de Weil (…) había sido crear una institución del tipo del Instituto Marx-Engels, de Moscú –dotado de un equipo de profesores y estudiantes, con bibliotecas y archivos-, que esperaba poder donar algún día a un victorioso Estado Alemán de Consejos Obreros” (Wiggershaus, 37).
 A principios de 1923 se dio la autorización ministerial para la fundación del Instituto de Investigaciones Sociales en la Universidad de Fráncfort; la construcción se comenzó en marzo. El domingo 22 de junio de 1924, a las 11 de la mañana se llevó a cabo en un aula de la Universidad de Fráncfort la celebración académica de la inauguración del Institut für Sozialforschung. Carl Grünberg dio una conferencia programática: buscaba la uniformidad en el planteamiento de los problemas y la resolución de los mismos, se declaró adversario del orden económico y social del capitalismo, partidario del marxismo y de la concepción materialista de la historia de tinte social-darwinista, aseguraba el carácter científico del marxismo que él representaba, excluyó el problema de la objetividad del conocimiento en ciencias sociales.
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Escuela de Fráncfort 1

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Toro de la Feria de Huajolotitlán 2014

Lo que se llama Escuela de Fráncfort no es propiamente una escuela o instituto educativo en sentido tradicional, se trata más bien de una corriente de pensamiento, de una serie de ideas que son comunes a un determinado grupo de filósofos que vivieron o se relacionaron en Fráncfort. Y es más comprensible si se le conoce como “Teoría crítica”, aunque esto también será necesario afinarlo para una correcta comprensión. En este sentido el texto de Rolf Wiggershaus, alumno de Habermas nos ayudará a una buena comprensión. De este libro tomaré algunas ideas e ire haciendo algunos comentarios.

Comenta este autor que dicha etiqueta fue asignada desde fuera en la década de 1960, posteriormente utilizada por Adorno con orgullo. En un principio “designaba una sociología crítica que veía en la sociedad un todo con elementos antagónicos en su interior y no había eliminado de su pensamiento a Hegel ni a Marx, sino que se consideraba su heredera” (2011:9) y que abarca un concepto más amplio y menos definido. Podemos decir que es una versión posterior y actualizada de la teoría marxista. Ya no hablará de la lucha de clases, de la opción por el socialismo, de la revolución, el proletariado como la clase revolucionaria. Todo esto ya había sido utiliado y vivido en la URSS desde la revolución de octubre de 1917 pero no había dado como resultado el socialismo sino lo que se llamará más tarde un capitalismo de estado. Y sin embargo siguen el pensamiento de Marx, de Hegel, incorporan el psicoanálisis y lo aplican a la sociedad. Esto indica por tanto una forma distinta de comprensión que aquí queremos rescatar.

El autor comentado señala seis características esenciales, algunas recurrentes y otras sólo de algunas épocas:

  1. Un marco institucional: el Instituto de Investigación Social (IFS) asociado a la Universidad de Fráncfort.

  2. Una personalidad intelectual carismática, Max Horkheimer, con una tremenda fe en el programa teórico, capaz de lograr la colaboración de científicos calificados.

  3. Un manifiesto expresado en el discurso inaugural de Horkheimer en 1931 que señalaba las tareas del Instituto.

  4. Un nuevo paradigma: la teoría “materialista” o “crítica” de la sociedad que integraba filosofía, ciencias sociales, materialismo histórico, psicoanálisis, algunas ideas de Schopenhauer, Nietzsche y Klages.

  5. La etiqueta de “teoría crítica” aunque con ella se entendían cosas diferentes: era más bien un concepto encubridor de la teoría marxista, sin llegar a identificarse con el marxismo en su forma ortodoxa.

  6. Una revista (Zeitschrift für Socialforschun) y otros medios para la publicación de los trabajos de investigación.

  7. Todos eran judíos, o fueron obligados por el nacionalsocialismo a retomar su pertenencia al judaísmo. Esto no los condujo a una solidaridad con los obreros pero sí los condujo a una crítica radical de la sociedad, la cual correspondía a los intereses objetivos de los obreros.

  8. La mayoría provenían de familias de la gran burguesía, excepto Fromm y Löwenthal.

  9. No provenían ni del marxismo ni del movimiento obrero “Solamente para Horkheimer (y más tarde para Benjamin y aún más tarde para Marcuse), la indignación por la injusticia que se cometía con los explotados y los humillados constituyó un aguijón esencial del pensamiento” (2011:15)

Sin embargo, aclara Wiggerhaus que la mayor parte de estas características se dio solamente en la primera parte del decenio de Horkheimer como director del Instituto y en especial en la época de Nueva York (1936-1950).

“En 1949-1950 regresaron a Alemania sólamente Horkkheimer, Pollock y Adorno. De estos tres, solamente Adorno siguió siendo productivo en la teoría y solamente de él aparecieron libros con trabajos tanto nuevos como antiguos”. (2011:11)

Ya en esas fechas del retorno no había una doctrina común, ya no existía la revista, las contribuciones teóricas eran dispersas, la figura de Horkheimer era “cada vez menos decidida y menos adecuada para la formación de una escuela” (2011:11), no había un paradigma unificado ni un cambio de paradigma, Horkheimer y Adorno trabajaban en temas comunes pero desde posiciones diferentes. Adorno estaba relacionado con Walter Benjamin, Siegfried Kracauer y Ernst Bloch; Horkheimer se quedó sin nada tras la publicación de la Dialéctica de la Ilustración. Adorno escribión Dialéctica negativa y Teoría estética. También se descubrió al Walter Benjamin Marxista.

El autor se propone hablar de medio siglo de historia aunque le parece imposible hacer una clasificación por fases, auqne considera que lo más adecuado es hablar de trendencias y desviaciones. Los lugares son Fráncfort del meno, Ginebra, Nueva York, los Ángeles y de nuevo Fráncfort. Wiggerhaus habla como alumno de Adorno y como doctorando de Habermas, o sea, tiene información de primera mano, conoció en persona a los autores de esta experiencia teórica tan importante del siglo XX.

Ideas frescas

Ideas frescas

Bloch y la Escuela de Fráncfort

Leyendo a Bloch me llamó la atención cierto paralelismo entre su vida y la de algunos miembros del Instituto de Investigaciones Sociales de la llamada “Escuela de Fráncfort”, y me preguntaba por qué Bloch no formó parte de ese prestigioso grupo. Y me parecía que ellos se habían mostrado tan exclusivistas  o sectarios que se habían cerrado a la incorporación de Bloch. Hubo una solicitud real de Bloch, a través de Adorno, para ser incorporado al grupo pero sólo recibió una ayuda caritativa que le molestó y en su carta de respuesta le dijo a Adorno que lo presentaron como “un filósofo al borde la mendicidad”. Y Bloch no pedía limosna sino trabajo. Por eso surge mi pregunta ¿Por qué la Escuela de Fráncfort no incorporó a Bloch entre sus miembros?

Cuando hablo de la escuela de Fráncfort me refiero a los miembros de la primera generación. En primer lugar encuentro alguna semejanza entre la Escuela y Bloch: Bloch nació judío-alemán, estudió filosofía y obtuvo el doctorado, era de tendencia hegeliano-marxista sin afiliarse nunca al partido comunista alemán, tuvo contacto directo con Adorno y con Walter Benjamin, en algún momento Adorno escribió que cuando leyó la primera obra de Bloch descubrió elementos importantes para su filosofía, en 1964 hubo una entrevista radiofónica entre Bloch y Adorno en el programa de radio de este último. Al igual que ellos Bloch salió al exilio en 1933, también llegó a Estados Unidos y permaneció como exiliado, y también regresó a Alemania en 1949 al mismo tiempo que ellos, fue escritor, filósofo independiente.

Pero también hay diferencias: de edad porque Bloch era de 10 a 15 años mayor que ellos, él era de familia humilde porque su padre fue un encargado de la oficina ferroviaria en Ludwischafen y ellos, en cambio, hijos de familias acomodadas, eran judíos asimilados. Cuando se fundó el IIS en 1923 Bloch no había participado en nada con ellos y en esa época murió su primera esposa y entró en profunda depresión. Aunque el primer director, Carl Grumberg era decididamente marxista, podría incluso decir que de la línea ortodoxa, pero los demás miembros de Instituto no lo eran, tampoco lo fue Bloch. Pero ellos modificaron su lenguaje marxista para evitar tener problemas con las autoridades y utilizaron eufemismos, otro tipo de lenguaje que finalmente le quitó el filo revolucionario, de este modo llamaron “filosofía crítica” a su aportación teórica en lugar de “filosofía marxista”, reinterpretaron el concepto de praxis y lo redujeron a la praxis teórica, eliminaron el concepto de lucha de clases, entre algunos cambios importantes. Bloch pertenece a la línea heterodoxa de interpretación marxista pero siguió utilizando gran parte del lenguaje, su tema central fue la utopía, y aunque finalmente la envió a la escatología en lugar de una praxis concreta revolucionaria, se mantuvo más cerca de Marx que los miembros del Instituto.

Cuando regresaron de Estados Unidos, el Instituto lo hizo a la Alemania Occidental y en cambio Bloch se dirigió a la Universidad de Lepizig en Alemania Oriental donde fue recibido con honores, pero después de algunos conflictos con el sistema establecido terminó en la Universidad de Tubinga en Alemania Occidental. En el encuentro radiofónico con Adorno quedaron claras las diferencias entre una apuesta por la utopía en contra de una Dialéctica negativa. Excepto el trato directo con Benjamin -que finalmente nunca formó parte del Instituto, aunque ya lo estaba esperando Adorno en Estados Unidos para incorporarlo a su grupo pero murió en el camino- , y con Adorno, los demás miembros del Instituto parecieron desconocer el aporte teórico de Bloch. Finalmente Bloch se abrió el camino él solo y publicó sus escritos de madurez de modo independiente.

Haciendo una evaluación final ¿quién ganó o perdió de estos encuentros y desencuentros? Tal vez sea una mala pregunta o pregunta inapropiada. Lo que si podemos afirmar que estas situaciones socio-históricas dieron origen a diversas formas de pensamiento que hoy enriquecen la filosofía.