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Del “no-lugar” al “lugar”

TijuanaDel “no lugar” al “lugar”

Marc Augé escribió un texto “De los lugares a los no lugares” (1998). Entiende por “no-lugares” aquellos espacios del anonimato, donde la gente se reúne con un fin específico y logrado (o no logrado) ese objetivo vuelve a dispersarse. Son espacios de no-identidad, ni relacional ni histórico. Afirma que “por ‘no lugar’ designamos dos realidades complementarias pero distintas: los espacios constituidos con relación a ciertos fines (comercio, transporte, ocio), y la relación que los individuos mantienen con esos espacios”, aunque esas dos relaciones se superponen ampliamente no se confunden. Más adelante escribe que los lugares y los no lugares se entrelazan, se interpenetran, se oponen (o se atraen). “El retorno al lugar es el recurso de aquel que frecuenta los no lugares”. La sobremodernidad “encuentra naturalemente su expresión completa en los no lugares”. “El no lugar es lo contrario de la utopía: existe y no postula nunguna sociedad orgánica” “En la coexistencia de lugares y de no lugares, el mayor obstáculo será siempre el político”.

Los ejemplos de no lugares abundan en el texto: la clínica, los puntos de tránsito, los hoteles, los clubes de vacaciones, los campos de refugiados, las barracas donde sobreviven algunas personas, la red de medios de transporte, los supermercados, los distribuidores automáticos y de las tarjetas de crédito, el cine, los aviones, los trenes los aeropuertos, los automóviles, las estaciones (ferroviarias, aereas, aeroespaciales), los parques de recreo. Y también podríamos anotar ahora la web.

Por otro lado se encuentra “el lugar”, es un “lugar de identidad, relacional e histórico”. Hay pocas referencias dispersas en el texto.

El sentido (y la hipótesis) del texto comentado es mostrar cómo “la sobremodernidad es productora de no lugares, es decir, de espacios que no son en sí lugares antropológicos”. O sea, que la sobremodernidad va convirtiendo los lugares en no lugares, y a su vez también va creando esos no lugares. Buscando en la web el término de “sobremodernidad” es propio de Augé, al parecer entiende lo que otros han expresado como hipermodernidad, este último es más común y el de Augé no se impuso en la literatura flosófica.

A mi me gustaría ir en sentido inverso a la constatación del autor comentado: ir de los no lugares a los lugares. Como dice el autor, los no lugares son espacios del anonimato, de la poca o nula interacción interpersonal, donde cada uno cuenta por el dinero o tarjetas bancarias (con su respectivo respaldo crediticio) que lleve en el bolsillo. donde se está a gusto mientras no interfiera el vecino. Son lugares de paso. ¿Cómo pasar de los no lugares a los lugares?

Pastel de cunmpleaños. FelicidadesTal vez el pardigma de “lugar” sea la casa-hogar, el cuentro con la familia, el caldeado ambiente del hogar, la relación de amor entre esposos, padres, hijos; un lugar de apoyo y crecimiento personal, una fuerte interacción entre sus componentes, y sobre todo con la presencia de la madre como protectora, espacio de amor y confianza. Muy posiblemente esté dibujando un espacio utópico, pero es el paradigma del lugar. Uno sale de casa y lo que más anhela es regresar al hogar.

El hogar es un espacio hasta cierto punto utópico porque cada vez encontramos que es el lugar de donde todos quieren huir, de paso, espacio de conflicto, de separaciones, de divorcios, de infidelidades, de familias desintegradas, de agresión y de violencia intrafamiliar. Sin embargo esto no puede generalizarse. Ciertamente  muchos hemos tenido la experiencia de lo contrario en algunos momentos de la vida, por eso es válido como paradigma y como posibilidad.

Por tanto una primera invitación es a hacer de la casa un lugar, un espacio de interacción interpersonal, de crecimiento personal, de diálogo  y de intimidad, de confianza y de identidad para todos sus miembros. Es invitación a revisar cómo son nuestras relaciones interpersonales, descubrir los signos de no-lugar para atenderlos.

La escuela-universidad-centro educativo puede ser también un no lugar o un lugar. Es un no lugar cuando el alumnos es tratado por su número de lista, por su apodo, según su capacidad de pago. Puede ser un lugar de conflicto y del cual todos quieren huir. Es sintomático que lo más agradable para los alumnos es tener un día libre, son las vacaciones, o sea no estar en ese lugar.

Pero tambien la escuela-universidad-centro educativo lo podemos convertir un un lugar. Aristóteles decía en la Metafísica “De manera natural todos los hombres desean saber”. Si el alumno no quiere ir a la escuela no es que no quiera aprender. Vemos cómo se llenan los auditorios cuando nos ofrecen unexcelente programa con conferencistas de gran nivel. El rechazo a la escuela no es el rechazo al saber sino a los métodos, a las formas, al trato, a las decisiones, a la ausencia de orientación, a la falta de calidad, a la obligatoriedad, a la imposición, al autoritarismo, a la falta de reglas claras, a la división de los grupos en subgrupos, al conflicto, a la agresión escolar, al anonimato.

Si eliminamos (directivos, docentes, personal administrativo, personal de apoyo, alumnos, padres de familia) estas condiciones y hacemos lo contrario, favorecemos que la escuela vaya siendo cada vez más un lugar, espacio de encuentro interpersonal, de amistad y compañerismo. Lo que ayuda a los alumnos a crecer como personas, a interiorzar la educación y a su desarrollo profesional es hacer de ella también un lugar, un espacio de confianza, de crecimiento personal, de amistad y de diálogo.

Respecto a la iglesia es lo mismo. Hemos convertido los templos en no lugares, un lugar donde nos reunimos a relacionarnos con Dios pero no con el hermano de al lado, si acaso le damos la mano en el rito de la paz. Pero cada uno está metido en sus problemas y angustias, cada uno enjuga sus lágrimas con el velo de las imágenes sagradas pero no con el de al lado. Todos rezamos el “Padre mío” en lugar del “Padre nuestro”. Es un no lugar de anonimato. ¿No podríamos convertirlo en un lugar de encuentro interpersonal con Dios y con el hermano?

Una aclaración final: “El lugar y el no lugar son más bien polaridades falsas: el primero no queda nunca borrado y el segundo no se cumple nunca totalmente”. Esto significa que ni el lugar es siempre un lugar, o sea, es comparativamente más un lugar, pues, por ejemplo, la vida en el hogar no es siempre color de rosa. Ni el no lugar es siempre un no lugar, es significativamente más un no lugar, pues a veces los mejores momentos se han dado en estos no lugares como el encuentro con la amada. Por eso son paradigmas que como modelos absolutos no existen. Son orientadores de hacia dónde dirigirnos y ahí se encuentra su importancia para nosotros.

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