Todo permanece

Parménides también se pregunta por el origen de todas las cosas y afirma la existencia del ser como inmóvil, uno y único, eterno, indivisible, imperecedero, sin fin ni comienzo. Comenta Xirau que es difícil saber si este concepto de ser se refiere al mundo físico y material o a concepto del Dios de Jenófanes. La filosofía, en general, ha preferido referirlo al ámbito filosófico más que al teológico por su contraposición con Heráclito; éste último afirmó el cambio perpetuo de todas las cosas. De este modo se tiene una clara oposición entre la afirmación del ser (dado por la razón) y por otro lado la  del devenir (dado por la experiencia de los sentidos). Estas dos formas de pensamiento también tendrán su continuación en la filosofía de Platón, de Hegel, Marx, la discusión entre racionalistas y empiristas, entre otros. Otro punto que destaca Xirau es la formulación lógica con el principio de identidad, del cual se derivará el principio de no contradicción, y de este modo introduce elementos lógicos y razonamientos que serán distintivos de la filosofía y de las matemáticas.
Los aportes de estos dos filósofos van ampliando el abanico de temas de los que trata la filosofía: con la discusión entre ser y devenir se instaura la metafísica; con la forma de razonamiento se introduce la lógica. Gran parte del esfuerzo filosófico posterior ha consistido en buscar cómo reconciliar ambas posturas de cambio y permanencia del ser.
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