¿Y la racionalidad?

GuanajuatoLas noticias sobre los bombardeos que el gobierno hace sobre la población de Siria son cada vez más catastróficas. Un gobierno que asesina a la propia población que dice gobernar pierde autoridad y queda en entredicho. No es una lucha reciente, no recuerdo si ya lleva un año o poco menos pero para la población civil constituye ya una eternidad. Se habla de más de dos millones de desplazados según el Comité Internacional de  de Rescate y cientos de miles de refugiados en los países vecinos, además de decenas de miles de muertos; constituye ya un grave problema. El gobierno ha dejado de ser apoyado por la comunidad internacional, en especial de Rusia, su aliado. Europa finalmente exige que Bashar Al Assad deje el gobierno de Siria.
Santo Tomás, a pesar de todo su pensamiento político conservador, aceptaba la lucha contra el régimen ilegítimo y apoyaba la destitución del príncipe en casos extremos. Lo que está sucediendo es un caso extremo de destrucción y muerte que ya no puede ser tolerado ni por su pueblo ni por la expectante comunidad mundial. Se trata de una dictadura de la familia por más de 40 años. Hoy hubo bombardeos en Damasco y un atentado con 83 muertos en la universidad de Aleppo. Tal vez estamos muy lejos de esos lugares, casi al otro lado del mundo pero es un ataque a la racionalidad de la humanidad pues manifiesta que somos una especie que se destruye a sí misma.
En una ocasión Anthony de Mello viajaba fuera de su país y su acompañante le dijo: “Mire, ahí termina India y comienza Paquistán”, y comenta De Mello que por más que se asomó no vió ninguna raya ni muro que indicara la frontera. Esa es una categoría que sólo tenemos en la mente. Sin embargo otros se han obstinado en pintar esa raya mediante un muro de varios metros de altura y mide varios kilómetros, como el que está en Tijuana,  para delimitar la frontera sur del país vecino.
En otra ocasión un compañero etíope me hacía ver que en África las fronteras de muchos países son líneas rectas y en cambio las europeas no lo son. Me comentó que las potencias coloniales se repartieron África a través de un mapa, sin respetar las lenguas y culturas aborígenes. Fueron intereses externos y no los de los pueblos originarios los que privaron en esas decisiones.
En Siria es tiempo de héroes, de luchadores libertarios, de mártires en su lucha emancipatoria. Tienen nuestro respeto.
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