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Sólo llamé para decirte que te amo

02-03-08_1027 (1)En estos días estuve sin celular, un modelo que me gustó por todas las posibilidades que tiene para comunicarme por teléfono y vía internet, además de ser un organizador de actividades, tomar fotos y video, guardar archivos, textos que voy leyendo, música y muchas posibilidades más que nunca acabaré de explotar debido a que existen miles de aplicaciones.
Algunos comentan que ya existe una filia-fobia característica de quienes se hacen dependientes de estos dispositivos al grado que les da terror salir a la calle sin ellos. Y sin embargo antes de que los tuviéramos en la mano viviamos tan en paz. Mi primer celular fue un Nokia que parecía ladrillo. Me lo regalaron para poder controlarme, yo rechazaba conseguirlo porque quería mantener mi libertad y maravillosamente se descompuso a los quince días de recibirlo, lo envié a reparación. Sentí que recuperé mi libertad y lo dejé en el taller los 30 días que tenían como máximo para arreglarlo aunque me lo podían haber entregado a los ocho días.
Cuando ya lo recuperé recibí una llamada que resultó ser importante porque significaba nuevos ingresos y de no haberlo tenido habría perdido esa oportunidad. Desde entonces lo valoré y así he ido consiguiendo otros cada vez con mayor capacidad y opciones. Ahora ya forma parte de mi vida y de la familia. Mientras sirva para lo que lo quiero está bien, el problema sería hacerme dependiente que incluso mi felicidad dependiera de tenerlo a la mano.
Las cosas son para que nos sirvan, no al revés, con la regla del tanto – cuanto. La tecnología y todas las cosas son buenas tanto cuanto nos sirvan para ser mejores personas y a los demás. Por eso será importante seguirme analizando y estar alerta sobre cómo lo uso y para qué fines. Si es para comunicarte con los que amas y decirles que los quieres, será una maravilla. Recuerdo una antigua melodía de Stevie Wonder titulada “Sólo llamé para decirte que te amo”.
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